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miércoles, 12 de junio de 2013

“LA DOMA” La cocina de de Javier Navarro aterriza en Madrid

Después de una larga experiencia, y tras cuatro años dirigiendo el restaurante “La Bohemia” en Rivas Vaciamadrid, Javier Navarro abre en la capital  y vuelve a sorprendernos con combinaciones llenas de expresión visual en una carta de temporada con el mayor respeto al producto.
 
 
Su inicio en los fogones con tan solo 16 años fue en las cocinas del emblemático “Cabo Mayor” y desde entonces el recorrido ha sido largo e intenso, donde ha ido demostrando con los años su pasión por la cocina. Ahora, Javier Navarro ha puesto todo su empeño en convertir a “LA DOMA” en un lugar agradable para disfrutar de una gastronomía muy especial. Una cocina que presta atención a los cinco sentidos con platos evolutivos que respetan la tradición, recetas que crearán emoción al comensal, demostrando que no todo está inventado y que de su interpretación personal pueden salir creaciones que, sin ignorar la tradición, se ajustan a los nuevos tiempos.
Entrantes como la Anchoa sobre Esponja de tomate y Piparra con helado de Tomate, Los Canutitos de Foie con Reducción de Licor, o la Ensalada de Codorniz con escabeche tradicional dan paso  a carnes como el Jarrete de Ternera a baja temperatura con Puré de Azafrán  o el Rabo de Toro con Risotto de Boletus, una elaboración diferente de las receta que le hizo ganar el Certamen de Cocina de la Comunidad de Madrid en 2006.
 
Pescados como el Bacalao a baja temperatura con Pil-pil de Romero, la Corvina con patata confitada y Concasé de tomate o un sorprendente y vistoso “Plato Lunar” confeccionado con salmonetes y carabineros, jugo de marisco y tierras de queso de cabra y algas, dan idea de la creatividad de una carta con enjundia y fundamento.
Su carta de vinos bien seleccionada con una buena representación de las distintas D.O. españolas completa esta propuesta, mezcla de tradición e innovación bien entendida.
El salón con una capacidad para 40 personas está diseñado y decorado de forma sencilla, con el contraste del rojo y blanco, buscando la luz como protagonista para disfrutar con tranquilidad y sin agobios de la personal cocina de Javier Navarro, quien desde hace años pone también  su profesionalidad en su catering, ahora llamado “La Doma”, rodeado de un elenco de colaboradores y empleados, fieles a la premisa de despertar la curiosidad con sus propuestas.

lunes, 11 de febrero de 2013

VUELVE EL PLACER DEL SKREI EN “EL NUEVO FOQUE”

Vuelve otra vez el Skrei y como siempre Juan Salazar ofrece a sus comensales en EL NUEVO FOQUE su particular visión de este pescado de alta gastronomía. Apreciado por todos los gourmets, el bacalao noruego de pata negra procede del Mar de Barents y tras 5-7 años de crecimiento migra hasta las islas de Lofoten en su momento de reproducción buscando aguas más templadas y puras en las que poder desovar. 
 
 

Ahora, desde el 20 de febrero hasta finales de marzo Juan Salazar realiza sus Jornadas Gastronómicas del Skrei ofreciendo unas catorce elaboraciones que muestran la versatilidad que este bacalao de textura firme, jugosa, fina y blanca es capaz de ofrecer en la cocina:

Carpaccio de Skrei con Alga, Ensalada de Skrei en Escabeche a la Naranja, Soldaditos de Skrei Adobados de Pavía , Skrei a la Parrilla con Huevas de Salmón, Skrei al Vapor con Espárragos Trigueros, Skrei al Horno con Chalotas y Jerez, Skrei Dos Gustos, Skrei Braseado con Puerros y Hongos, Skrei a la Parrilla con Piperrada, Skrei al Pil-Pil, Skrei con Salsa de Almejas Naturales, Tiras de Skrei con Boletus Edulis, Skrei con Changurro y Skrei Frito con Patata y Aritos de Cebolla (de 12 a 19 € el plato).
 
 

También se podrá optar por disfrutar de su ya conocida cocina mediterránea a un precio excepcional gracias al Menú a la carta Nuevo Foque que incluye tres platos a elegir de su carta (entrada, primero y segundo), postre, vino de la casa, café y copa de cava (35 € IVA incluido, en almuerzos y cenas).

EL NUEVO FOQUE cuenta con un salón principal con capacidad para 50 comensales y una amplia terraza con tres diferentes ambientes (70 comensales).

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Gastrofestival 2013 traerá a Madrid a prestigiosos chefs internacionales

La próxima edición de Gastrofestival, que se celebrará en Madrid del 19 de enero al 3 de febrero de 2013, ofrecerá la posibilidad de disfrutar –de nuevo- de una selección de los más destacados chefs del mundo que, desde las cocinas de diferentes restaurantes de la capital, ofrecerán a madrileños y visitantes lo mejor de su gastronomía.

“Cena con las estrellas, by American Express” es una oportunidad única de paladear los platos de una serie de cocineros cuyos restaurantes son un referente mundial en sus respectivos países y que, durante unos días, se trasladan a Madrid durante esta cita culinaria organizada por el Ayuntamiento de Madrid, a través de la Oficina de Turismo Madrid Visitors & Convention Bureau, y Madrid Fusión. 
 
 
El polaco Wojciech Modest Amaro, del restaurante Atelier Amaro de Varsovia, estará en el restaurante Europa Decó del hotel Urban; el italiano Lorenzo Cogo, de El Coq., utilizará los fogones de La Terraza del Casino; el colombiano Jorge Rausch, del restaurante Criterion de Bogotá, cocinará en Zalacaín; su compatriota Juan Manuel Barrientos, del restaurante ElCielo de Bogotá, sorprenderá a los comensales en Dassa Bassa, mientras que el británico Simon Rogan, del L’Enclume, estará en el restaurante Palacio de Cibeles.
* Entre los cocineros participantes, hay una amplia selección de Brasil, país invitado en la próxima edición de Madrid Fusión * La Terraza del Casino, Zalacaín, Europa Decó, Palacio de Cibeles, Dassa Bassa, Pedro Larumbe, El Jardín de Orfila, La Rotonda del Westin Palace, el Goya del Ritz, el Jardín del hotel InterContinental y Ramses cederán sus cocinas a estos restauradores * Todos los detalles de las fechas de “Cenas con las estrellas”, así como del resto de la programación de Gastrofestival 2013, pueden consultarse en www.esmadrid.com/gastrofestival

El peruano Héctor Solís (Restaurante Fiesta) cocinará en el Pedro Larumbe; el mexicano Juan José Gómez estará en el restaurante El Jardín del Orfila del Hotel Orfila, mientras que Dennis Broeckx (restaurante L’Epicerie du Cirque, de Amberes) participará también en este programa de cenas a un precio de 75 euros.
Brasil, país invitado en Madrid Fusión, tendrán también una amplia representación en Gastrofestival 2013. Felipe Rameh (del restaurante Trindade) y Paula Cardoso (del Albanos) ofrecerán lo mejor de su gastronomía en el Restaurante La Rotonda del hotel Westin Palace; Rodrigo Fonseca (del restaurante Tastevin) y Guilherme Melo (del Hermengarda) estarán en el Goya del Hotel Ritz. Pablo Oazen (del restaurante Assunta) y Leonardo Paixâo (del Glouton) completarán esta presencia de cocineros de Brasil cocinando en el Jardín del hotel InterContinental.
Todos los detalles de las fechas de “Cenas con las estrellas”, así como del resto de la programación de Gastrofestival 2013, pueden consultarse en el portal oficial de la ciudad de Madrid, en el siguiente enlace: www.esmadrid.com/gastrofestival. 

Restaurantes, coctelerías, escuelas de cocina, tiendas gourmet, de ropa y complementos, instituciones culturales, galerías de arte y museos forman parte de un completo programa con seis grandes categorías: Experiencias Sensoriales, Gastrocultura, Madrid Gastronómico, Gastrofashion, Gastrosalud y Enocultura

La gastronomía, atractivo turístico
 
Gastrofestival es uno de los platos fuertes de la agenda cultural y de ocio de Madrid para el próximo año. La cuarta edición de esta cita anual rinde homenaje a la gastronomía, no sólo desde un punto de vista culinario sino también desde ámbitos como el arte, el cine o la moda con un amplio programa de actividades y experiencias culinarias. Durante más de dos semanas, y coincidiendo con la celebración de la cumbre internacional Madrid Fusión, más de 300 establecimientos madrileños participan en este evento que quiere dar a conocer uno de los principales atractivos turísticos de la capital: la gastronomía.
 
 
Marca España
En este sentido, Gastrofestival ha sido incluido como uno de los proyectos destacados en la web lanzada esta semana por el Gobierno para promocionar la Marca España, una iniciativa destinada a mejorar la imagen del país y centrada en sus fortalezas y atractivos, entre ellos la gastronomía.

Patrocinio de American Express y Mahou
Este año, además, el público podrá disfrutar de nuevas propuestas como la Ruta Golosa, la Ruta del Café de Colombia, Menús by Elle o La gastronomía en la música.
El patrocinio de American Express –que participa por tercer año consecutivo, reiterando su apoyo al sector de la restauración como una de las industrias clave en la economía española- y Mahou, junto a la colaboración de Lavinia, Elle y El Tenedor, permitirán desarrollar la programación de Gastrofestival.

lunes, 19 de noviembre de 2012

CONOCIENDO LOS MARIDAJES

 Asociar sabores y texturas. Esa es la base de la gastronomía. Ya sea basándose en la tradición más ancestral o en la vanguardia más arriesgada, cocineros de todo el mundo trabajan con combinaciones de ingredientes bajo una misma finalidad, la de crear un plato equilibrado que sea suficientemente atractivo, que despierte un nuevo placer. Sucede con los alimentos y, obviamente, también con la bebida. Especialmente con el vino, la bebida de mesa por excelencia ya desde tiempos inmemoriales. En las últimas décadas, la evolución de la alta gastronomía también ha ayudado a fomentar la cultura enológica y no hay restaurante de primer nivel que no disponga de una amplia bodega y de un sumiller propio. No se trata solamente de poseer una buena carta de vinos sino de saber aconsejar al comensal y de establecer una buena sintonía entre comida y bebida. Lo que se ha denominado enogastronomía. 
 
 
 O, más concretamente, maridaje. Un concepto muy extendido a lo largo de los últimos años que trata de afinar esa combinación, a menudo improvisada, que se hacía entre ciertos platos y diversos tipos de vino o de cava, dependiendo de los sabores, los aromas, las texturas, la potencia en boca, la temperatura… Ya no se trata solo de proponer un vino que concuerde con un tipo de cocina, sino que muchos restaurantes ofrecen ya el menú maridaje, una serie de platos que se acompañan cada uno con un vino diferente. Una degustación deliciosa. Tanto, que últimamente han surgido nuevas iniciativas para incluir otras bebidas en este tipo de maridajes.
El vino, evidentemente, es el rey de la mesa. Por tradición, por prestigio y, seguramente, gracias a una graduación alcohólica media que suele encajar bastante bien en lo que sería una comida habitual. Pero eso no quiere decir que no existan otras bebidas que también puedan ocupar su lugar. Incluso que puedan adaptarse a maridajes tan exquisitos como los que genera la enogastronomía. La cerveza, por ejemplo, siempre ha tenido una presencia muy importante en nuestro día a día, así como en otros muchos países. La clásica caña acompaña tradicionalmente a todo tipo de tapas y raciones, pese a que le ha costado adquirir el prestigio y el reconocimiento que posee el vino. Lo mismo sucede con otras bebidas con gran tradición en nuestro país, o incluso con licores mucho más potentes que solían consumirse solos y que ahora empiezan a acercarse a la gastronomía. Un universo por descubrir que está revolucionando el mundo del maridaje.
 
Experiencia cervecera en el Racó d’en Cesc
 
Si hay un local que haya apostado decididamente por el maridaje de cerveza, ese es el Racó d’en Cesc, un prestigioso restaurante ubicado en el centro de Barcelona que desde hace algún tiempo ofrece un menú específico con el que el comensal puede degustar cinco platos exquisitos ligados cuidadosamente a cinco cervezas artesanales. Los artífices de esta iniciativa son del cocinero Toni Romero y Édgar Rodríguez, un joven sumiller que con tan sólo 23 años se ha convertido en toda una referencia por lo a cervezas de refiere. Entró en el Racó d’en Cesc como camarero, pero su interés por la cerveza se ha acabado materializando en este menú de maridaje que podría considerarse prácticamente pionero en nuestro país. El cliente puede comer un tártar de atún, alcachofa y berenjena escalibada con una cerveza Lager americana, unos raviolis de faisán con uva y trufa con una Nepasterovano checa, una romescada de rape con una cerveza Sieserross-öl alemana, un cordero con sésamo, mostaza, miel y risotto de cevada con una Reparationsbajer danesa y, de postre, un bizcocho con helado de regaliz y con una Xyauiu italiana. Una delicia para el gourmet más exigente y una experiencia única para los amantes de la cerveza.
 
 
El proceso que siguen en el Racó d’en Cesc a la hora de elaborar este menú de maridaje es el de partir de una cerveza para crear un plato que encaje perfectamente con su sabor, aroma y textura, como explica Édgar Rodríguez: “La cerveza es la que es, no se puede cambiar. Por eso escogemos una cerveza en concreto, intentando que tenga una personalidad fuerte, y diseñamos un plato exclusivamente para esa cerveza.” Se trata de exprimir todas las potencialidades de esta bebida, a menudo olvidadas por la alta cocina, y de defender sin complejos el alto nivel de calidad de un menú que rompe con la clásica hegemonía del vino.
 
“No se trata de competir con nadie, todo lo contrario, en el restaurante también tenemos una excelente carta de vinos. Simplemente se trata de demostrar que la cerveza, que tradicionalmente relacionamos con la clásica tapa de bravas, merece el mismo respeto que el vino”, explica Édgar. Hace años que estudia y experimenta dentro del mundo de la cerveza, a menudo de una forma autodidacta, ya que todavía existe muy poco material pedagógico sobre el tema, pero considera que estamos delante de una bebida perfectamente preparada para atender las necesidades de la cocina más sofisticada. “Casi todas las cervezas son carbonatadas y eso ayuda a combinarlas con productos más grasos, que con otras bebidas encuentran ciertos problemas. Y después, tenemos infinidad de variedades. Nosotros, por ejemplo, estamos trabajando con una envejecida en barrica que vendría a parecerse a un vino dulce.
 
 
La producción artesanal, al alza
 
Propuestas como la del Racó d’en Cesc van asociadas a una auténtica explosión de la cultura cervecera. También a nivel productivo. Cada vez son más las pequeñas empresas que se atreven a lanzar nuevas cervezas artesanales, como reconoce Édgar: “Sí, ahora salen cerveceras de debajo de las piedras. Nosotros también hemos trabajado con algunas de ellas. Se concentran sobre todo en Cataluña, que históricamente ha sido uno de los centros cerveceros de referencia a nivel europeo, pero las hay por toda España, cada vez más”.
 
También proliferan los bares y tiendas especializadas en cerveza, e incluso locales en los que se enseñan de manera didáctica los procesos de elaboración. Se trata de difundir las virtudes de una bebida que todo el mundo conoce y que la mayoría consume, pero que no siempre había recibido la atención gastronómica que merecía. Unos hábitos de consumo que deben cambiarse paulatinamente, como explica Édgar Rodríguez.
 
“A veces, hay que hacer pequeñas concesiones. A nosotros, por ejemplo, los puristas nos podrían decir que algunas cervezas las estamos sirviendo demasiado frías, para lo que se sería teóricamente su temperatura ideal. Para la gente está acostumbrada a beber la cerveza muy fresca, y esa cultura no se puede cambiar en un día.”
 
 
Pese a la novedoso de la propuesta, la realidad es que los menús de maridaje de cerveza que ofrece el Racó d’en Cesc han tenido una buena acogida por parte de los clientes. Una mezcla de aprobación y de sorpresa. “A la gente le gusta y le sorprende. Yo intento pasar por las mesas cada diez minutos y la verdad es que los clientes preguntan mucho. Se interesan por las variedades de cerveza y también por cómo se nos ocurrió la idea…” explica Édgar. En la cerveza, no solo ve una  infinidad de posibilidades gustativas, sino también una ventaja económica: “Pensemos que podemos encontrar ediciones limitadas de cervezas extraordinarias por cinco o seis euros, un precio mucho más asequible que el de la mayoría de vinos. Esto hace que al final la cuenta se dispare menos.” La labor más complicada, obviamente, es la de cambiar aquel tópico que consideraba a la cerveza una bebida popular, plana y nada sofisticada. También la de convivir amigablemente con la cultura del vino y con el idilio que la enología y la alta gastronomía mantienen desde hace décadas: “De hecho, cualquier bebida acepta un buen maridaje. La dificultad es incluirla en un buen menú y, en el caso de licores de más graduación, que el cliente no salga borracho del local!”
 
 
Le Cabrera, el imperio de los destilados
 
Precisamente, eso fue lo que debían pensar el barman Diego Cabrera, nacido en Argentina, y el chef francés Benjamín Bensoussan cuando unieron fuerzas para abrir en Madrid una serie de locales en los que cócteles y gastronomía se unieran de manera mágica. Ambos habían trabajado a las órdenes de Sergi Arola; ahora son dos de los impulsores de Le Cabrera, un concepto más que un negocio, que incluye dos espacios diferenciados: por una parte el restaurante Le Cabrera Casa de América y por el otro, el gastrobar Le Cabrera Bárbara de Braganza. Ambos locales, diseñados con un gusto exquisito y dirigidos a un público amplio, ofrecen una carta de cócteles espectacular elaborada por el mismo Diego Cabrera y una lista de bocados sabrosos y divertidos que en este caso van a cargo de Benjamín Bensoussan. Pese a que el comensal también dispone de una buena carta de vinos, uno de los retos que se impusieron los propietarios fue el de acercar esos dos mundos, el de la cocina y el de la coctelería, que a menudo se tocaban por los extremos pero que difícilmente se unían en una misma propuesta. “Estamos seguros de que pueden combinar perfectamente y por eso impulsamos menús con destilados. Suelen tener mucho éxito, aunque es cierto que el cliente aun no está acostumbrado a este tipo de maridaje y que no lo pide si no se le ofrece”, explica Javier Ferradal, responsable de comunicación.
 
 
Actualmente no disponen de un menú de maridaje específico, pero son los mismos empleados del local los que proponen nuevas combinaciones dependiendo de lo que el cliente esté comiendo en el gastrobar o de lo que esté bebiendo en la zona de coctelería. En Le Cabrera la propuesta gastronómica tiene un aspecto muy lúdico: especialidades frescas, divertidas y con productos de primera calidad. En el gastrobar se pueden degustar un embutido de vieira, un hígado de ternera a la parrilla, un asado de berenjena o unos muslitos de codorniz, entre otros muchos platos. ¿Y el mejor acompañamiento? “Como destilado en sí, el licor más fácil de maridar es el whisky. Simplemente porque es el que los clientes aceptan mejor para beber solo”. No obstante, existe una larga lista de cócteles, combinaciones infinitas de sabores. Cuando se trata de una comida, uno de los retos más complicados es el de jugar con las graduaciones alcohólicas de manera que no resulten excesivas: “Esto puede resultar un problema porque aún no estamos acostumbrados a acompañar una comida con cócteles y porque la graduación asusta. Por eso, de momento lo que nosotros hacemos son menús no tan largos en los que incluimos solo 3 o 4 destilados. Además, los servimos en su justa medida y a la temperatura apropiada. En algunos casos, acompañarlos de agua es un acierto”, asegura Javier Ferradal.
 
 
Pese a que la unión entre destilados y gastronomía apenas comienza a recoger los primeros adeptos, ya han surgido iniciativas interesantes para promocionarla. Le Cabrera, por ejemplo, fue uno de los restaurantes que participó en “Spirits & Food”, unas jornadas gastronómicas en que cocineros de renombre intentaron asociar platos de alta cocina con destilados, bajo el patrocinio de una compañía líder en la comercialización de bebidas espirituosas premium. En Le Cabrera, por
ejemplo, Sergi Arola combinó un Talisker 10 años –un whisky de malta escocés- con una deliciosa moluscada, mientras que Paco Roncero llevó a su gastrobar Estado Puro una presa ibérica acompañada de un Cardhu Special Cask Reserve con toques especiados. “Fue una iniciativa muy divertida, con mucha repercusión mediática y con una buena aceptación por parte de los clientes”, afirma Ferradal. Un ámbito, el de los cócteles, que crece rápidamente en España y que ahora también se empieza a asociar a la alta cocina.
 
La sidra, maridaje regional
 
Mientras algunos exploran nuevos maridajes todavía por descubrir, hay otros que se esfuerzan por recuperar los más tradicionales. Y si hay un caso claro de maridaje puramente regional que quizás no tenga el prestigio que se merece, ese es el de la sidra. Quizás porque se trata de una bebida muy enraizada en un territorio delimitado. Quizás porque le ha costado mucho expandirse fuera de Asturias y del País Vasco. Lo cierto es que la sidra ha tenido muy poca presencia en lo que se denomina de una forma bastante ambigua alta cocina, y que siempre se ha asociado a platos muy específicos de la zona.
 
 
 
 Los sagardoteguis, comidas tradicionales en las que la sidra se acompaña principalmente de bacalao y carnes, son una auténtica institución en algunos lugares del País Vasco. En Asturias, el equivalente son las espichadas. Pero fuera de aquí la asociación de sidra y gastronomía es testimonial. No obstante, en los últimos años ha habido una cierta evolución procedente de diversos ámbitos. Por un lado, la industria de la sidra ha dado un salto importante en los que se refiere a producción y comercialización. Se han modernizado los procesos de fabricación y se ha hecho un esfuerzo por promocionar el producto tanto en el resto de España como en le extranjero. Por otra parte, también hay restaurantes que han empezado a apostar por la sidra como reclamo gastronómico, aprovechando también la aparición de sidras de nueva expresión, que ofrecen nuevas posibilidades. El mejor ejemplo lo encontramos en Casa Trabanco, de Gijón, un lagar-restaurante de larga tradición sidrera que une producción y restauración. Sus bodegas datan del 1925, mientras que el restaurante abrió sus puertas hace 28 años. Se trata de uno de los mayores productores de sidra natural de Asturias y actualmente ofrece un menú maridaje especial en el que los clientes pueden saborear platos típicos de la zona y diversos tipos de sidra.
 
 
¿Pero hasta qué punto puede encajar la sidra dentro de un menú largo tal y cómo lo hace un buen vino? Yolanda Menéndez es hija del matrimonio formado por Samuel Menéndez Trabanco y Toñi Olmo, que comenzó a explotar Casa Trabanco hace algunas décadas partiendo prácticamente de cero. Para ella, la sidra ha sido parte de la vida cotidiana y sabe muy bien cuales sus potencialidades y también sus asignaturas pendientes: “Aquí en Asturias ya comíamos mucho antes con sidra que con vino; aquí, esa batalla ya la tenemos ganada. Pero nos ha costado salir fuera. Antes se tenía la imagen de que la sidra era algo sucio, casi. Es algo que tenemos que cambiar y ahora es el momento, porque parece que la sidra empieza a estar de moda”. Efectivamente, el 70% de la sidra natural que se produce en Asturias, se acaba consumiendo dentro de la misma comunidad. El futuro pasa por una mejor comercialización y por una labor de promoción importante, como explica Yolanda: “Ahora nos estamos metiendo en un mercado muy emergente como son los Estados Unidos, donde existen algunas zonas con mucha tradición sidrera. Hace poco el Washington Post nos citó como uno de los lugares de referencia de la sidra y también es importante ir al extranjero, participar en ferias…” A nivel más local, Casa Trabanco también trabaja en la promoción de la sidra a través de lo que Yolanda cualifica como sidraturismo: “Ofrecemos un paquete. Primero, una visita al lagar, para que la gente se empape de lo que es la tradición sidrera. Y después, se sirve un  menú de maridaje.”
 
 
Platos tradicionales
 
En este menú especial de Casa Trabanco, el comensal encontrará el clásico maridaje regional, en el que no se trata tanto de experimentar con nuevas asociaciones entre alimentos y bebidas, sino de combinar aquellos productos que la misma tradición ha ido emparentando a lo largo de los años. “Nosotros no hacemos una cocina excesivamente sofisticada. Son especialidades tradicionales, con los mejores productos de la zona, que históricamente ya se habían comido con sidra.
 
 
 
Por ejemplo, la fabada, que es un plato muy graso, la combinamos con una sidra brut nature de doble fermentación en barril que casa perfectamente porque te limpia la boca y potencia los sabores. Para el postre tenemos una sidra dulce…” explica Yolanda. También son habituales otras especialidades como las tortillas, los chorizos a la sidra, los bollinos preñaos, los huevos cocidos… Incluso se sirve una ensalada con vinagre Casa Trabanco, otro de los productos que se produce en sus bodegas. No obstante, la joya de la empresa es la sidra Poma Áurea de Casa Trabanco, que tiene el sello de la Denominación de Origen Sidra de Asturias. Combina especialmente con arroces, mariscos y quesos y es un excelente ejemplo de lo que se ha denominado sidra natural de nueva expresión, un tipo de sidras que, sin perder los sabores y aromas tradicionales, han sido sometidas a un proceso de elaboración más complejo que les permite ser servidas sin necesidad de ser escanciadas. Un avance que resulta imprescindible para ampliar mercados, ya que un buen escanciado, lógicamente, no estaba ni está al alcance de cualquiera. “Se tienen que busca nuevas fórmulas. Nosotros, por ejemplo, comercializamos un barril con una especia de brazo que simula el escanciado, para que sea más fácil de servir.” Un futuro que pasa inevitablemente por la modernización.
Mireia González